lunes, 5 de enero de 2015

Dejarse llevar... *

A veces actuamos de manera extraña, como si no quisiéramos el cariño de los demás, como si no necesitáramos un beso o un abrazo. Da la sensación de que no queremos dejar parte de nuestro estado de ánimo en manos de otros. Según mis cálculos, eso vendría a suponer que una sonrisa diaria, aproximadamente, dependería de terceros. Hasta ahí, ningún problema. 
Lo que realmente tememos es que, un buen día, esos ‘terceros’ decidan llevarse –sin previo aviso- tu trocito de cariño, tu beso cada dos días y/o tu abrazo semanal. Por eso no queremos acostumbrarnos a algo que no es seguro, porque escapa a nuestro control y puede terminar haciéndonos daño. Visto así, da vértigo pensar que el estado de ánimo no depende exclusivamente de uno mismo. Sin embargo, esta extraña pero frecuente forma de actuar, y en definitiva, de vivir, es como ir en tu coche con el freno de mano puesto. Pero con el freno de mano no se va a ninguna parte...


No hay comentarios:

Publicar un comentario